Esta colección nace del deseo de transformar algo tan cotidiano y efímero como la comida en una experiencia duradera. Inspirada en la estética brutalista y en la serenidad de la cultura japonesa, cada pieza está esculpida en piedra: mármol, granito, caliza. No hay ingredientes, solo materia.
Quise explorar cómo la textura, el peso y la imperfección pueden reemplazar el sabor. Cómo el gesto de preparar un nigiri o puede volverse un acto escultórico. En cada obra, la suavidad del sushi se convierte en solidez, y lo perecedero se transforma en permanencia.
“Marble Bites” habla de tiempo, de memoria y de belleza en lo esencial: la piedra, el silencio y la forma.